LA REALIDAD DEL SER... Por Merche C. Servellera Coach y Formadora

16.01.2017

Estimado lector, en primer lugar agradecerte estos minutos de tu valioso tiempo que me vas a dedicar, y espero de corazón puedan servirte de ayuda, en tu andadura de vida.

Por supuesto agradecer a Manuel Fdo. Rodriguez, la oportunidad brindada para compartir este artículo en su blog " Por dónde empiezo?", y así tener la ocasión de informar, y de ayudar; en suma, de llegar a cuantas más personas mejor, como es mi propósito.

Comienzo por presentarme. Decirte que mi nombre es Mercedes, aunque la mayoría de mis amigos y conocidos me suelen llamar Merche. Soy Docente de Formación Profesional y Coach personal, especializada en Coaching Ontológico, y por mi trayectoria laboral, en la dirección y formación de equipos de trabajo, también lo vengo ejerciendo en el ámbito ejecutivo.

Desde hace un año formo parte de la Fundación Internacional Living in Family, algo de lo que me siento muy orgullosa y honrada, por este hecho de que hayan pensado en mi para formar parte de este maravilloso proyecto que te comento a continuación.

La Fundación Internacional Living in Family nace con el deseo de ayudar, desde el Coaching Ontológico Transformacional y de Familia, a todos y cada uno sus miembros, en beneficio de sus relaciones personales, en su crecimiento y desarrollo como grupo social, en el planteamiento de nuevas formas de convivencia que, sin duda, darán mejores frutos que los recogidos hasta ahora, basados estos últimos en formas de educación desde una visión ancestral, heredada y muchas veces impuesta por el contexto social al que uno pertenece.

Todo esto lleva a hacer que se repitan, una y otra vez, los mismos errores en ejemplos que damos, sistema de convivencia y educación. Y es que vivimos un mundo en continuo cambio, en el que ya no tienen cabida, no nos sirven, y que por tanto producen muchos daños que arrastraremos, sin duda, por el resto de nuestros días, si no les ponemos remedio por supuesto.

Antes de adentrarme de lleno en su contenido, quiero contarte más profundamente quien soy, y cómo es que he llegado hasta aquí, para que así puedas quizás, entender mejor la finalidad de mis palabras y de este proyecto en el que ando absorbida y exhausta de felicidad y plenitud.

Nací hace 48 años, en una familia trabajadora de clase media. Mis padres provenían de una muy humilde situación, mucho trabajo y pocos recursos, nacidos en plena guerra civil del 36.

En casa no abundaba la comunicación, más bien todo lo contrario: imperaba el "ordeno y mando" que muchos hemos vivido. Un padre que trabajaba de sol a sol los 7 días de la semana, y una madre agobiada que se dedicaba a dirigirnos a mis hermanos y a mi, como si de un cuartel militar se tratara.

Ella lo justificaba argumentando que nos estaba educando para "la vida", y que si lo hacía de otro modo, nos estaría engañando, puesto que ahí afuera todo era muy duro, y nosotros debíamos endurecer desde casa....

He de decir, que de 4 hermanos, 3 lo aceptaron y lo aplicaron bien en sus vidas. La cuarta, yo, NO.

De hecho, estas circunstancias y vivencias, me hicieron crecer con una sensación de soledad muy grande, y que en mi adolescencia y madurez me pasaron una cara factura. Simplemente yo no creía que el mundo debía de afrontarse así, que la vida debía de afrontarse desde esa supuesta dureza y, por otra parte, falta de cariño, comprensión y compasión.

Así, y sin saber muy bien cómo había que hacer para vivir de manera distinta, continué creciendo, inmersa en mis pensamientos, sentimientos e ilusiones, aspectos que no podía compartir con nadie de aquellos que yo más quería, que eran mi centro y supuesto soporte vital básico, para guiarme y ayudarme a agarrarme a esta vida, a este mundo, y simplemente CRECER FELIZ.

Busqué salir de casa pronto, comenzando muy joven a trabajar compaginándolo con mis estudios, los cuales no acabé como yo quería. Y es que no conseguía estar centrada, no le daba valor, estaba ansiosa por llegar, y no me daba cuenta de que antes debía andar el camino para saber a dónde quería llegar. Y es que, no me habían ensañado a andarlo, al menos no el mío propio. Crecí sin fe en mí misma, sin fortaleza, a pesar de la intención de mi madre. Crecí sola.

¿Y llegar a dónde? No lo sé. Tal vez quería escapar de todo, pero ya te digo, no sabía bien cómo.

En estas me casé con quien había sido mi mejor amigo. Con 23 años ya era madre de mi primer hijo, y a los dos años de su nacimiento decidí reincorporarme a la universidad. Uno de mis mayores sueños desde niña era ser abogada. Me preparé y accedí a la Universidad de La Merced de Murcia, mi ciudad natal.

Recuerdo el primer día de clase, cuando me planté ante aquella gran puerta custodiada por inmensas columnas: fue sin duda uno de los mejores días de mi vida. Pero el sueño duró poco...

Comenzaron a darme fortísimos dolores de cabeza, unas jaquecas tan persistentes por las que los médicos ya se temían lo peor. Hasta que un dia me derivaron al jefe de psiquiatría del hospital, cosa que como supondrás, me sorprendió y asustó!

Ya en su presencia, estas fueron sus palabras, una vez que había revisado mi historial clínico, con mis continuas solicitudes de atención en urgencias: Mercedes, ¿qué estás viviendo que no puedes llevar, que no puedes cargar más? Tú estás haciendo algo que te está matando. ¡Qué listo el tipo aquel!

Era el sentimiento de CULPA. Culpable por no dedicarme de pleno a mi situación como ama de casa y como madre de mi hijo las 24 horas del día. Culpable porque en su momento no seguí estudiando, y ahora que tenía otras responsabilidades, me atrevía a enfrentarlas, como si me las estuviera quitando de encima, que no era para nada el caso, para luchar por mis sueños. Culpable, otra vez, por querer romper la norma en la que había sido educada. CULPABLE.

No había sido educada para eso. No para merecer mis éxitos, mis logros. Solo para sacrificarme.

Mi madre no se dio cuenta que ese era su ejemplo; que las palabras y la rudeza de su trato no transmitían otro mensaje. Hacía lo que había aprendido ella también...

Y abandoné la facultad al finalizar el primer curso. En estos años me he vuelto a matricular 4 veces, y aún sigo sin terminar esta bendita carrera. Sin lograr éste, mi sueño. Pero ya no tiene tanta importancia para mí, pues he encontrado mi verdadera vocación, mi POR QUÉ y PARA QUÉ, mi manera de ayudar de otro modo, que creo era lo que siempre he querido. Dar esa ayuda que yo pedía, esa justicia que yo anhelaba, esa defensa que no creí tener.

Además, tampoco he tenido mucho tiempo material para dedicarle horas a la universidad,(léase como excusa) ya que tuve un segundo hijo, le siguió un divorcio,(mas excusas) otra relación que se acabó por tormentosa y tóxica

(excusa),de la que nació un tercer hijo, que hoy es mi principal motor.

Ni que decir tiene que he tenido tiempo para luchar, pelear, discutir, criar, pero no para seguir ningún hasta entonces, mi sueño personal. Y no es que mis hijos hayan nacido por casualidad y para entorpecerme esa parte del camino, ¡ni mucho menos! ¡Jajajaja!. Todos han sido deseados y buscados, y son lo que más amo en este mundo.

Lo que ocurre es que no supe valorar que yo, como persona, también necesitaba desarrollarme y crecer, al margen de ser madre y/o esposa, hija o hermana. Todo estaba por delante de mi YO personal. Y esta situación genera sentimientos de tristeza y ansiedad, al no estar dando de ti lo que sabes que puedes dar, aportar, contribuir.

Porque como decía antes, si yo no hago , no soy ejemplo. Y así no se educa, cuando llegas a educador. Si quiero que mis hijos vuelen alto, debo volar delante de ellos, no empujarles por una ventana.....

Aún así, con tantas tareas (excusas) y tan poco tiempo, mis ansias por saber, por aprender y crecer, nunca han decaído. He seguido estudiando, aprendiendo, y con la misma curiosidad del primer día.

Me tropecé con el Coaching hace 10 años, en una formación que adquiría para futuros formadores: Formador de Formadores (Train the trainer). Mi "POR QUÉ" y "PARA QUÉ" era y es compartir conocimientos, ayudar a encontrar el camino del SER, mi auténtica vocación, mi "VISIÓN y MISIÓN", una forma de vivir, con entusiasmo, plenitud, y que reporta tantos beneficios, tanta gratitud y crecimiento interior, que jamás imaginé podría vivir.

El Coaching era un concepto nuevo, revolucionario entonces. Nada que ver con las terapias al uso de psicología, hasta el momento. Era y es una corriente que te ayuda a resolver las situaciones que vives, sin tratarlas como problemas o enfermedades mentales. No las medica, no aconseja, no te dice qué debes hacer. Solo te toma de la mano, te la aprieta fuerte, para que veas que no estás solo, y te acompaña a encontrarte contigo mismo, alumbrando tu camino. Pero los pasos los das TÚ.

Pero no fueron rosas todo lo que había en el camino, una vez decidida mi dirección.

A continuación, hice un amplísimo Master en Coaching Personal, Ejecutivo y Empresarial. Seguí estudiando de la mano de los padres de la Programación Neurolingüística, y aprendiendo cuales eran los pasos para reconvertirme, para sacar, para SER quien en realidad era yo desde el mismo momento de nacer, un 30 de marzo del 68.

Y no, no lo conseguía. Sabía la teoría, lo que había que hacer, pero no la interiorizaba, no la ponía en práctica. La visualizaba como una gran ruptura con mi pasado y el presente que estaba viviendo, y siempre lo dejaba para después. Pensaba, no es el momento. No me sentía preparada. Tenía un pavoroso y paralizante miedo.

Miedo romper con tantas cosas que me perjudicaban, pero que eran lo único que conocía, y entre ellas estaba mi núcleo familiar (madre y hermanos), mi entorno, todo lo que conozco, relaciones de pareja, amistades, y que hasta ese momento, como un imán, me habían atraído, absorbido, dirigido y por supuesto, dañado.

"Y es que según somos, así atraemos, y así vivimos. Todo lo que nos rodea no es más que el reflejo de lo que representamos."

Pero la SOLUCIÓN, hoy lo sé, no era tener que romper con todo, aunque en aquel momento, era tal la sensación de estar absorbida y manipulada, que entendía que la única forma de salir de ese círculo vicioso , era poner tierra de por medio. Mucha tierra de por medio.

Fueron muchas excusas, que se han llevado 44 años de mi vida, que no volverán, que nadie me agradece ni valora. Y por qué lo iban a hacer, me pregunto, si yo no lo hice nunca! Y así llegó el día.

La mañana del 4 de Julio de 2012, sucedió algo brutal que me lanzó definitivamente a ese "vacío" que tanto temía y del que huía. Mi padre falleció.

Fue de improviso, sin anunciar, sin esperar. Simplemente dejó de respirar. Se fue.

Él había sido siempre mi fuerza. De él llegaba la defensa, que supe después, hacia mi persona, mi forma de ser, que por respeto a mi madre, jamás puso sobre la mesa, pero si le recriminaba en privado.

Un hombre de honor, de palabra, recto, fuerte, incansable, e incorruptible, pasara lo que pasara. Mi ejemplo.

Miré a mi alrededor y allí no quedaba nada. Ya está, me dije. Hasta aquí.

Y me marché. No he vuelto a mirar atrás.

(Bueno, si lo he hecho, con muchos sentimientos y emociones encontradas, con esa gran culpa de siempre, pero cada vez con menos culpa, con más amor hacia mí y hacia ellos, que lo necesitan mucho por otra parte. Pero nunca volví.)

Y a partir de ahí sí que comencé a crear mi propia vida, mi entorno, a poner en practica mis valores, a desprenderme de conductas y formas heredadas, a realizarme. Sobre todo buscaba estar en paz, vivir en paz, lo que quiero y como quiero mi vida, mi hogar, mis relaciones.

No ha sido fácil. Creí tener los conocimientos pero me faltaban las herramientas, con lo cual, lo hice "a pelo", y claro que me ha costado sudor y lágrimas!! Mucho dolor, soledad, miedo, incertidumbre, vacío....Empezar de cero, como se suele decir tan alegremente. Pues no es fácil salir del encasillamiento donde has estado toda tu vida. La mayoría de la gente con la que te relacionas se te echa en contra. Les sacas de su comodidad respecto a ti, y eso no lo suelen aceptar con facilidad..

Además, cuando uno alza el vuelo, supone un reto para los que le están mirando. Tu conducta les obliga a cuestionarse sus propias vidas, y cuando se está en lo conocido, que aunque no nos haga felices, es lo que controlamos, no queremos irnos de ahí. No queremos ponernos a trabajar en nosotros mismos. Esto sucede con demasiada frecuencia, y supone otra pérdida más añadida. por intentar darte tu sitio. Simplemente esta gente se aleja..

Y es que estas rupturas tan bruscas, tienen poco de asertividad y mucho de reactividad: explotamos, nos hartamos, y dando un portazo nos vamos. No debemos permitir que la olla explote de tanta presión. Hay que ponerle solución antes, mucho antes.

De cualquier modo cuando miro estos últimos 5 años, ya sin tanto dolor, ni rencor, ni rabia, que son sentimientos añadidos a la espantada, creo firmemente que si hubiéramos sabido comunicarnos, simplemente hablarnos, todo hubiera sido bien distinto. La catarsis no se hubiera producido. Nos habríamos aceptado con respeto, con amor, y con unión.

Es posible que me equivoque, que en mi caso, no hubiera sido posible, pero eso ya no lo sabré, o al menos tiene toda la pinta de que no ocurrirá.

Lo que sí sé es que, como te decía al comienzo de estas palabras, si se actúa a tiempo, no se da lugar a estos procesos tan dolorosos. Porque cuando el daño es mucho, la solución puede que ya no exista.

Y es que, estas situaciones que se viven desde la infancia, desde el hogar, que debería ser esa crisálida o pupa, en la que se supone estamos protegidos y fortaleciéndonos, para salir cual majestuosas mariposas, a un cielo azul e inmenso, esas, deben ser las más cálidas, amorosas, comprensivas y compasivas. Esas son las que hacen de nosotros hoy, lo que somos. Es básico, es vital, es NECESARIO.

Y continuando con el proceso de vida, esas alas, según son fuertes o están rotas y remendadas, infieren en nuestras relaciones familiares, sociales, laborales, sentimentales.

Según sean, así somos capaces de crear un entorno satisfactorio o desastroso, repitiendo patrones de conducta que, si bien despreciamos y queremos quitárnoslos de encima, están tan arraigados que no hay forma de hacerlo sino del tirón en un principio, alejándonos del circulo en cuestión, para después comenzar a mirar de forma objetiva el cómo y el por qué de estas costumbres, y tratar de reformarlas, más acordes a nuestros verdaderos deseos de armonía, de paz, de felicidad.

Para ello, necesitamos las herramientas adecuadas. No basta con saber hacia dónde quiero dirigirme, también importa mucho el cómo voy a realizar ese viaje, qué es lo que necesitaré en el camino, según sea la ruta elegida, etc. El Utillaje, en este paso, es fundamental, para no morir de frio, hambre o sed, en esta subida a la cima, que es la más alta del mundo, nuestro Himalaya personal.

Y es que no se puede vivir en armonía, si se carece interiormente de ella.

No se puede ser buen profesional, o padre, madre, hermano, hijo, amigo, si la PERSONA ESTÁ DAÑADA, si no se conoce la excelencia personal que todos llevamos dentro, y se pone en práctica.

Intenta recordar la última vez que te viste repitiendo un patrón de conducta heredado, imitando a tu madre o padre, hablándole a tus hijos como ellos lo hicieron contigo, y que te hirió gravemente.

Recuerda ese momento en que te diste cuenta de que si hubieras expresado mejor tus necesidades, tu punto de vista, tu opinión, no habrías sufrido las consecuencias perjudiciales en tu puesto de trabajo, ante un compañero, o tu propio jefe.

Piensa en esa discusión que te apartó de una amistad que realmente querías y valorabas, y que os ha alejado para siempre.

Contempla desde el hoy, como tu relación de pareja acabó, y acabó mal, donde a duras penas os reconocíais el uno al otro en sus comienzos. Qué ocurrió? Cómo fue que os fuisteis alejando tanto el uno del otro, sin poder volver atrás?

Así y todo en esta vida, va ocurriendo, mientras le echamos la culpa al destino, al universo, a la suerte, al otro....Y no nos vemos como parte del problema.

La única forma que hay de solucionar una PROBLEMA es siendo conscientes de que somos parte de ÉL. Si no lo somos, no lo solucionaremos jamás.

Encontrarnos con nuestro verdadero SER, requiere altas dosis de HUMILDAD en primer lugar, bien aderezadas de mucho AMOR, COMPRENSIÓN Y COMPASION hacia nosotros mismos y hacia el otro/ otros. Y envueltas en un gran lazo que suponga la FORTALEZA, que hará que comencemos a andar el camino desde nosotros mismos, al margen de toda ley conocida hasta el momento. 

Por ello te invito a conocer esta fundación, www.fundacioninternacionallivinginfamily.com

Te animo a descubrir su MISIÓN, que no es otra que la maravillosa andadura de recomponer familias desde su núcleo, comenzando por los países más desfavorecidos, como es Colombia, donde está su sede. En este país, hay un gran corte diferencial social. Hay gente, unos pocos, con muchos recursos y otros, la mayoría, no tienen a penas ninguno.

Estos últimos, dan por hecho que sus hijos no acabarán de estudiar siendo aún muy niños. Que tampoco tendrán nada en la vida. Desconfían de su poder de cambio..

Con mucha suerte, conseguirán un trabajo en los cafetales, en el campo o como dependientes, con salarios que no dan para nada. Y de ahí a las drogas y a la muerte pronta, hay un paso. Las estadísticas son demoledoras...

Cambiar la actitud de estas familias, de estos niños, adolescentes, es primordial allá, pero también acá, en este Primer Mundo, que provisto de todo cuanto jamás hubiéramos soñado, da como resultado personas profundamente frustradas e infelices. Donde la disolución de familias es una tasa que cada día sube mas y mas, de modo justificado además, como si eso fuera la verdadera libertad. Y la consecuencia es la infelicidad en cada rostro, la soledad mas absoluta, y el abandono al placer fácil y rápido, como forma de rellenar esos huecos enormes en nuestro estado emocional.

Esto se puede cambiar. Se puede corregir el rumbo. Solo se necesita esa HUMILDAD para solicitar un guía, una mano amiga que te ayude a reencontrarte, a ser tu mismo y a beneficiarte de ello, y por ende, beneficiar a todos a tu alrededor.

Te digo que en verdad, si fuéramos conscientes del poder de influencia que tenemos en nuestro entorno, de los responsables que somos de cómo funciona nuestra sociedad, nos daría una pájara impresionante!

Tu también formas parte de este TODO en el que vives. TU también marcas, dejas tu huella a cada paso. Ahora puedes decidir que esa huella, aunque para ti parezca insignificante, sea una hermosa huella que otro desee seguir. Hacer que los demás, empezando por ti mismo, crean que otra forma de vida es posible. Que la felicidad y plenitud consiste en la armonía dentro de uno mismo. Y sobre todo CREER que no es una utopía alcanzarla. Basta con quererla, y andar el camino de forma armónica y pacífica.

La Fundación promueve talleres y cursos presenciales y online para todos sus socios, a este y al otro lado del Atlántico, instándolos a colaborar con ella en esta labor, a ayudar en este bello proyecto. Porque lo que tiene bien claro y fundamentado, es que todo comienza en nuestro HOGAR, aquí y allá.

"La infancia es el patio en el que se juega toda la vida"

Mi deseo es que pongas remedio desde ya, y sanes aquellos aspectos que te limitan y no te dejan ser feliz con lo que tienes, con lo que eres, y donde estas, para que te atrevas a cambiar lo que necesita un cambio, y a mejorar lo que necesita una mejora.

Que seas capaz de curarte, y así curar tu entorno, para que puedas dar de ti tu mejor tú, ese que no te viste, pero que sabes que existe, pues naciste con él, naciste pleno, y pleno debes de vivir.

No quiero que sufras las consecuencias de la explosión por presión. No quiero que trasmitas mensajes erróneos a aquellos que tanto amas y que tanto dependen emocionalmente de ti.

Quiero ser esa luz que alumbre tu camino en el proceso, para que sea suave, con tacto pero con fortaleza. Ayudarte a comunicarte mejor, a escuchar mejor, a ver de forma objetiva a todos y a todo lo que te rodea, para cambiar y mejorar aquello que lo necesite, pero desde el amor, la comprensión y la compasión.

No permitas pasar por esta vida de otra forma a la que te mereces por derecho propio desde tu nacimiento. Busca realizar aquello por lo que has nacido: TU MISIÓN, y crea VISION y MISIÓN en los que dependen de ti.

Yo te ayudaré a VISIONARLA, y lo más valioso, para evitar la temida catarsis, te daré las herramientas que necesitas, y te enseñaré a utilizarlas.

No es fácil, ¿pero quién dijo que la VIDA lo fuera? ¡Lo único de lo que si estoy segura es de que MERECE LA PENA!

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Aquí vas a conocer el proyecto, los profesionales que la componemos, los procesos transformacionales que te pueden ayudar.... Consúltalo!

O aquí, en Mc Coach, procesos de Coaching Ontológico: La realidad del Ser.

Si quieres seguirme este es mi blog, donde regularmente publico post con la intención de alumbrar un poquito tu camino. Será un honor tenerte allí también.

Nota: Ni el autor del libro, ni SEPUE, ni la línea editorial se responsabilizan de las libres opiniones aquí descritas por el escritor de este artículo. 

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